domingo, 16 de septiembre de 2007

El hi5 de los muertos

Hace poco murió una joven estudiante en un accidente bastante trágico, en una de las playas más heladas del país. La chica rápidamente fue identificada y gracias a la prensa, los ciudadanos nos pudimos enterar de los pormenores del accidente. Mi familia comentaba que la chica había sido una buena nadadora y que estaba en buenas condiciones físicas como para salvarse cuando el yate se volcó, pero que por algún golpe y por sus pesadas ropas, pudo haber perdido el control y hundirse en estas aguas tan heladas.

Hoy al conectarme al msn, como todos los días, una amiga me comentaba que había entrado al hi5 de esta chica. Con algo de incredulidad, entre a la ‘búsqueda de personas’ del hi5 y di con ella. Inmediatamente vi sus fotos, todas alegres, de colores, de viajes, de familia, de sentidos. De los mismos sentidos que todos los seres humanos nos construimos cuando ‘estamos’. Mi hi5 también está lleno de más de 80 fotos que me han tomado, que representan mis lazos con este país, con otros seres humanos, mis sentidos, los que son garantía de mi existencia, que corroboran y me corroboran que existo y que no soy una ilusión para nadie, ni para mí.

Vi esas fotos incrédula, preguntándome ¿y ahora? ¿Qué pasará con el hi5 de esa chica? ¿Seguirá existiendo más allá de la existencia de ella? Sí y es increíble que las cosas que producimos o creamos tengan más perennidad que nuestra propia vida. Ese hi5 nunca se cerrará, siempre habrá gente que decidirá entrar y verla, no sólo sus familiares sino desconocidos, como yo, acercarse a esta nueva muerta que ya tenía más de 2100 visitas (seguramente que estas se han incrementado con su fallecimiento) y violar su intimidad. Sé que ella hizo pública su vida al exponer sus fotos, pero supongo que sobretodo estaban dirigidas a su círculo de amigos y familiares, y no para extraños que de alguna manera ‘gozáramos’ con su muerte.

Yo, parte de esos extraños, seguí avanzando en las fotos, hurgando en las leyendas de ellas, en los comentarios de sus amigos o conocidos, en su perfil. Era como hurgar en las cosas que no son de uno, inmiscuirse en esa propiedad ajena y bueno, ver fotos, a sus amigos, a su familia, tal vez su perro o gato, ver su sonrisa, sus cabellos, las ciudades que conoció y que la conocieron, y comprobar que ya todo eso iba a seguir su curso pero sin ella, es el camino que las personas trazan tácitamente y que no quieren dejar de lado, el camino que todos nos aferramos a vivir y que cuando se abrupta nuestra existencia, este igual sigue existiendo para otros, para mis cosas, para mi gata Sur, para mi correo electrónico, mi msn y mi hi5 y qué insoportable es que todo siga su curso, mientras yo ya no lo haré, me fui, me sacaron de aquí, me retiraron, yo no elegí, no pude hacerlo, no tuve elección en esto que me compete a mí más que a nadie, qué lastima me doy, qué lastima todos me tienen ahora….

Cuando llegué a los últimos testimoniales que le habían hecho, todos tenían la misma idea: todos hablando de ella pero como una muerta. No pude creerlo, nunca pensé que un hi5 podría servir también, para expresar los sentimientos nefastos por la ausencia de una persona y que se escribieran testimoniales larguísimos en conmemoración a la muerte de alguien. Siempre había pensado que un hi5 era un instrumento de la tecnología que transmite ideas del momento, con la garantía de saber que podrías plasmarlas en una conversación real con el paso del tiempo (un tiempo corroborable y existente sí o sí).

Esta chica ya no estaba ahí para corroborar los testimoniales, no podría responderlos (sí aceptarlos porque esa es una función ‘por defecto’ del hi5), no podría darles las gracias (o tal vez sí, desde una dimensión que la mayoría de sus amigos creían que existía); sin embargo, siempre iban a existir, iban a ser como las ofrendas fúnebres al borde de su tumba en el cementerio, sólo que está vez esa tumba también era su hi5.